Posts etiquetados ‘Alexander Gould’

Hasta siempre, Nancy Botwin. Pensamientos sobre el final de Weeds desde el corazón.

18/09/2012

Acabo de terminar de ver el final de Weeds y quiero escribir esta entrada ahora, en caliente. Así que no esperéis estructura ni grandes razonamientos. No voy a contar qué ha pasado ni cómo hemos llegado hasta aquí. Son sólo sensaciones, sentimientos. Cosas que ya no pensaré mañana, cuando le dé unas cuentas vueltas y empiece a ordenar mis pensamientos al respecto. Pero, por supuesto, si no habéis visto cómo acaba, parad. Ya. Y si no pensáis verla porque la dejasteis hace tiempo, os recomiendo ver la finale de la anterior y luego esta temporada. O, como mínimo, los dos últimos capítulos. No digáis que no os he avisado.

Para poneros en antecedentes, diré que hace varias temporadas (desde que los Botwin dejaron Agrestic, o desde que se fue Celia, no lo sé muy bien) que veía la serie por pura inercia. La misma inercia que, creo, guiaba a los propios personajes. Sin un rumbo fijo, perdidos, como esperando encontrar una dirección. Ahora veo que lo que esperaban era un cierre, una meta. Suele ser bueno para una serie saber que va a terminar, y Weeds quedará como uno de los grandes ejemplos de ello.

La recuperación de las “Little Boxes” era una declaración de intenciones. Jamás pensé que la serie podría mejorar tanto, ¡y cómo lo ha hecho! En la segunda mitad de la temporada me ha vuelto a enamorar como no creí posible que lo hiciera. Y no tanto por lo que pasa, o al menos no por lo que pasa por fuera, sino por lo que ocurre por dentro. Porque resulta que la serie en la que han pasado algunas de las cosas más locas que haya visto en televisión necesitaba echar el freno, respirar, y dejar que sus personajes contemplasen el camino que habían recorrido.

Aunque toda esta última tanda de episodios ha sido un homenaje a los inicios de la serie, y a todos los personajes que nos han acompañado en el camino posterior, para mí, Weeds han sido cuatro personas (quizás cinco con Celia, pero la dejaré de lado esta vez, por lo pronto que nos abandonó), los cuatro Botwin: Silas, Shane, Andy y Nancy.

Silas y Shane. Han crecido con nosotros y hemos crecido con ellos. Todos nos preguntamos cómo pueden seguir vivos con la madre que han tenido. Pero son quienes quienes son por su culpa, y gracias a ella. Y, de alguna forma, acaban un poco al contrario de lo que se hubiera podido predecir en las primeras temporadas.

Silas, probablemente la única persona cuerda de su familia, pasó de rebelarse contra ellos a convertirse en el que tira del negocio, encontrando en la marihuana su forma de estar en paz con la sociedad y consigo mismo. Y no en su consumo, sino en el amor por su cultivo y la búsqueda de la planta perfecta. Al final resultó que el joven Silas sólo quería una vida sencilla. Y a su madre. A pesar de todo.

Shane, por su parte, el pequeño psicópata que parecía, en realidad, el único con suficiente inteligencia como para valerse por sí mismo, acabó siendo tan estúpido que tiró por el peor camino. Shane Botwin podría haber sido un genio. Un genio del mal, probablemente, pero un genio. Y se convirtió en un hombre con una vida miserable que se desprecia a sí mismo. Mi apuesta sobre el motivo: Shane se quedó muy desamparado cuando vio morir a su padre, y respondió haciendo ver que no necesitaba la atención y cuidando de su madre a su manera, cuando era él el que necesitaba dejarse cuidar.

Y Andy. El hombre para todo. El hombre perfecto. El que está ahí. El que siempre está ahí. El que no sabe qué hace ahí, qué hace con su vida, más que cuidar de la familia de su hermano, que ya es la suya, y amar a la que fuera su cuñada. Descaradamente. Desesperadamente. Sabiendo que no puede irse, que su dependencia es demasiado fuerte, pero también que lo acabará destruyendo. Nancy es su marihuana. Hasta que hace lo que parecía impensable. Irse. Huir. Rehabilitarse. Y encuentra la felicidad. ¿Felicidad, o sólo calma? Un poco de ambas, pero sin el “ingrediente Nancy” que siempre ha necesitado. ¿Merece la pena, entonces?

Por tanto, todo se reduce a Nancy. Todo conduce a Nancy. Porque, si algo nos ha demostrado este final, es que Weeds es Nancy. Nancy, la sexy. Nancy, la desequilibrada. Nancy, la MILF. Nancy, la débil. Nancy, la fuerte. Nancy, la valiente. Nancy, la esposa. Nancy, la madre. Nancy, siempre huyendo hacia delante. Porque eso ha sido la vida de Nancy, una continua huida con su familia a cuestas. Y sin saber nunca qué es lo mejor, qué debe hacer para que sus hijos estén bien. Siempre imperfecta. Siempre perdida. Sin saber ser feliz, sin saber querer, sólo sobrevivir. A veces, perdiendo incluso la conciencia de sus motivos. Pero sabiendo siempre que podía hacer lo que quisiera, que podía perderse cuanto quisiera, porque tenía un pilar en su vida. Andy. La persona que cuidaba de ella y de su familia. Aunque no lo mereciera. El único en el que podía confiar, al que siempre podía volver, al que podía dar por sentado. Y siempre pudo, hasta que dejó de poder. Y ella se quedó perdida.

Es entonces cuando le perdonamos a Nancy todo lo anterior, todas sus negligencias y todo su egoísmo. Cuando la vemos más allá de lo que nos hemos reído y asombrado con sus locuras y aventuras. Ahí es cuando sus lágrimas nos parten el corazón. Cuando comprendemos que, a pesar de todo, lo único que ha querido ha sido cuidar de su familia. Se ha caído mil y una veces, pero siempre se ha vuelto a levantar. Nunca ha dejado de luchar. Con todas sus armas. Con el paso de los años, a pesar del éxito y la tranquilidad, Nancy adquiere perspectiva de su vida y comprende sus errores. Y lo que más la aterroriza es haber perdido (y haber echado a perder) a todos los que le importan. Sus hijos y su roca. Nada, ni siquiera el negocio que tanto le ha costado construir, le importa lo más mínimo al lado de su familia.

Y, como en un milagro navideño con nieve incluida, por un instante Nancy vuelve a tener todo lo que quiere. Que no es nada más (y nada menos) que a su familia. Dañada y rota, pero suya. Y yo también me quedo en ese momento frágil, inestable y perecedero. Dejo que la nieve congele esa estampa, tan reconfortante como dolorosa. Igual que la vida. Y me guardo la sonrisa de Nancy. Hasta siempre, Weeds. Hasta siempre, Nancy Botwin.

Esa voz me suena (II)

06/05/2011

Jason Segel en el doblaje de Gru, Mi Villano Favorito.

Meses después de la primera parte de este post, que hablaba de quién ponía voz a los personajes de series de animación norteamericana, llega la segunda mitad de este repaso a los dobladores, centrándonos esta vez en la gente de series que presta su voz a personajes de películas de animación, dato que muchas veces nos pasa inadvertido porque muchos las solemos ver dobladas. Y la verdad es que, a poco que te pongas a investigar, la cosa también tiene miga. Aparte de la gente de series, conviene echarle un vistazo a las películas en general, porque te enteras de algunas cosas muy sorprendentes, como que la voz de Zazu en El Rey León era el mismísimo Mister Bean (Rowan Atkinson) o que una de las hienas era Woopi Goldberg, que el protagonista de HormigaZ era Woody Allen o incluso que el Genio de Aladdin era nada más y nada menos que Robin Williams.

Pero centrémonos en el tema. Empecemos, por ejemplo, por una de las más recientes: Enredados. Y en esta ocasión la que no interesa no es la princesa Disney en cuestión, sino su señor consorte. El príncipe de Enredados tiene la voz del mismísimo Zachary Levi, el adorable y guapísimo protagonista de Chuck. Para los que no le habíais oído cantar más allá de cuando lo intentó en España con una canción de Bustamante [a partir del 1:10], aquí tenéis la canción que estuvo nominada al Oscar en la que canta junto con Mandy Moore (podéis escuchar a Levi/Chuck a partir del 2:00, pero ya aviso de que es un poco spoiler de la película).

La verdad es que el hecho de que Levi también cante añade (aún más) puntos de perfección al actor. Pudimos verles cantar juntos en la pasada gala de los Oscar, aunque la coreografía (o la falta de la misma) fue bastante decepcionante.

Y si hablamos de voces cantadas, ahí tenemos a Roger Bart, el farmacéutico de Mujeres Desesperadas, cantando las canciones del joven Hércules (sí, ésa que en Operación Triunfo cantó Bustamante, por ejemplo).

Lo de poner a personas muy populares de series como reclamo para películas parece estar en auge en los últimos tiempos. Y es que en otra de las películas más nuevas podemos encontrar a una de nuestras grandes “ídolas”. Y es que la que presta su voz a la reportera protagonista de Megamind no es otra que Tina Fey.

Pero es que otro estreno de 2010, Gru, mi villano favorito, está repleto: tiene en papeles menores a un compañero de Fey en 30 Rock, Jack McBrayer, y a Ken Jeong, de Community, pero lo más destacado es que dos de sus protagonistas son Steve Carell (The Office) y Jason Segel (Marshall en Cómo conocí a vuestra madre).

Teri Hatcher dobla a la madre y la "otra madre" en Los mundos de CoralineLos mundos de Coraline, también bastante reciente, tenía como la madre de Coraline (y la “otra madre”, claro), a Teri Hatcher, de Mujeres Desesperadas y Lois y Clark; y también a Ian McShane, de Los Pilares de la Tierra y Deadwood. McShane se prodiga bastante por el mundo de la animación, ya que también hemos podido escucharle en Kung Fu Panda y Shrek 3. Por otra parte, en Cómo entrenar a tu dragón teníamos a America Ferrera, de Ugly Betty, y en Fantastic Mr Fox a Jason Schwartzman (Bored to Death), como el hijo de los Fox (que a su vez son Meryl Streep y George Clooney, por cierto).

Pero para llegar a uno de los datos más sorprendentes, el que realmente motivó esta entrada, tenemos que irnos un pelín más atrás. ¿Quién era Nemo en Buscando a Nemo? En ese momento Alexander Gould no era conocido, pero sólo dos años después se convertiría para muchos de nosotros en Shane Botwin, el más psicópata de los hijos de Nancy en Weeds. Si tenéis curiosidad por saber cómo sonaba su voz cuando sólo tenía 9 añitos, ahí va:

Pero es que además su madre (que sólo sale unos minutos) es su compañera de reparto en Weeds, Elizabeth Perkins, y su padre era Albert Brooks que, curiosamente, interpretaba a su abuelo Lenny en la serie de Showtime. Es una película que tiene un doblaje de excepción tanto en original (Ellen era Dory, y también estaban Allison Janney, Geoffrey Rush) como en español (Anabel Alonso, Blanca Portillo, José Luis Gil, Manel Fuentes…).

La saga Shrek ha ido in crescendo en cuanto a presencia de actores de series. La primera ya tenía, como el pequeño Lord Farquaard, a John Lithgow (Dexter), pero la tercera y la cuarta ganaron en “televisivos” todo lo que perdieron en calidad: Jon Hamm (Mad Men), Jane Lynch (Glee), Amy Poehler (Parks & Recreation) o John Krasinski (The Office) se congregaban en esta película.

John Goodman es James P. Sulley en Monstruos, S.A.Uno de los casos más curiosos del doblaje se da cuando te da la sensación de que la elección del actor es tan perfecta que también debería haber interpretado al personaje si la película no hubiese sido de animación. Es lo que me pasa a mí con el hecho de que Steve Buscemi (Boardwalk Empire) pusiese la voz al pérfido Randall de Monstruos, S.A. Aunque tampoco estaba muy alejado del personaje el doblador de su rival, el adorable Sully: John Goodman
David Schwimmer presta su voz a Melman, la jirafa hipocondríaca de Madagascar.
(Treme). También, aunque a otro nivel (quizás más por alguna relación con su personaje de Ross en Friends), David Schwimmer siempre me pegó mucho como Melman, la jirafa de Madagascar.

Entre los principales personajes de la saga Toy Story nos encontramos a Tim Allen (Un chapuzas en casa) como Buzz, o a Joan Cusack (Shameless) como la vaquera Jessie. Y en otra trilogía, la de Ice Age, tenemos un “televisivo” en cada una: en la primera Jane Krakowski (30 Rock), en la segunda Ariel Winter (Modern Family) y en la tercera repite Jane Lynch.

Uno de los casos más adorables y que también es un casting completamente perfecto se da en La Bella y la Bestia, donde, además de a Jerry Orbach de Ley y Orden como Lumiere tenemos, como la señora Potts, nada menos que a… ¡Angela Lansbury! (Se ha escrito un crimen). En este caso, de todas formas, está claro que se inspiraron en ella para dibujar al personaje, pero de todas formas es muy perfecto. ¿Dan ganas de escuchar la canción principal de la película otra vez? Pues aquí la tenéis:

Y si hemos comenzado con canciones, acabemos con canciones. Y esta final es de traca: ¿quién ponía voz a Kala, la madre-gorila de Tarzán? Pues nada menos que Glenn Close (Damages). Pero es que recordemos que hay un momento en que este personaje canta. Y sí, aunque sólo sea por unos momentos, Glenn Close se atreve a cantar, y sea poco más que un susurro no le queda nada mal.

En el caso español también hay muchas curiosidades, pero por no alargarnos demasiado nos quedaremos sólo con una que es graciosa aunque en realidad no tenga mucho que ver con este post: el mítico Constantino Romero antes de anunciar colchones LoMonaco tuvo tiempo de poner voz a Mufasa, el padre de Simba en El Rey León, que no permanecería igual en nuestro recuerdo si no fuese por la grave voz del presentador.

Nos dejamos varios casos por el camino por no eternizar (aún más) la entrada, pero, si os ha llamado la atención, ya os digo que a poco que investiguéis os sorprenderéis mucho.

PD: En el post anterior se me olvidó comentar que Baljeet, el niño indio de Phineas y Ferb es Maulik Pancholy, conocido por sus papeles en 30 Rock o Weeds.


Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.