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Firma invitada: CSI: Cómo Ser Investigador (en televisión)

21/03/2010

“Hola, soy Estel y soy adicta a las series de investigación policial” … Uf, dicen que el primer paso para resolver un problema es reconocerlo, y esta es mi confesión: desde pequeña estoy truly, deeply, madly in love con este tipo de series, libros y películas. Me gusta más investigar un crimen que a un tonto un lápiz y gracias a que mis amigas y dueñas y señoras de este gran blog me dan la oportunidad os voy a explicar por qué.

El equipo de Diagnóstico Asesinato

Ya de pequeña (realmente pequeña) empecé a ver Diagnóstico: Asesinato ¿os suena? ¿no? Buena señal, significa que fuisteis niños normales con preocupaciones normales como saber cuándo narices iba Son Goku a derrotar a Celula. Pues bien, os ilustro: Diagnóstico: Asesinato es, a mi entender, la abuela de CSI, ya que su protagonista, el doctor Sloan (sí, igual que el de Anatomía de Grey, no es broma), era una especie de médico todoterreno que lo mismo hacía una autopsia que le arrancaba confesiones a un peligrosos asesino con el fonendoscopio aún colgado del cuello. Más o menos como Grissom y su troupe de científicos con pistola (sinceramente, si todos los forenses son tan eficaces como la serie nos los pinta, ¿cómo es que sigue habiendo policías en Las Vegas, Miami y Nueva York?).

Cuando dejaron de emitir Diagnostico… me pase a las series de tipos duros, como L.A. Heat, un bodrio donde la manida pareja de poli negro “gracioso” /poli blanco ligón imponía la ley en las duras calles de Los Angeles con metodos poco ortodoxos y muchos coches destrozados por capítulo. También pasé por la etapa Equipo A, enamoraíca de Fénix, claro. El coche fantástico (todavía no sé cómo el pobre coche aguantaba al pesado de Michael Knight) lo simultaneé con la reina de las series de tipos duros: WALKER, el ranger de Texas, donde se repite pareja blanco / negro, aunque ni el uno era gracioso ni el otro rompía corazones, más bien dientes a patadas (parece mentira que Chuck Norris ande ya por los 70…).

Ya evolucioné yo en mis gustos y las series en calidad y pasamos a los polis con  “manías” o traumas varios: tenemos al señor Monk y todos sus múltiples TOCS (Trastorno Obsesivo Compulsivo); a Charlie Crews y sus manzanas en Life; a Patrick Jane (lo sé, no es poli, pero es mas listo que toda la comisaría junta) y sus ansias de venganza en The Mentalist

Horatio Caine, líder del CSI Miami

Horatio Caine, líder del CSI Miami

Y también tenemos las series procedimentales. CSI es el alma mater. Su éxito hizo posible que muchas otras series de ese estilo florecieran. Eso nadie lo niega, aunque a estas alturas en Las Vegas se echa de menos a Grissom, Nueva York no acaba de calar y Miami … ¿por qué es todo tan anaranjado en Miami? ¿No saben usar el filtro de la cámara? Pero me gusta Horatio, mi jefe favorito. Bones funciona muy bien: en CSI se acaba por hacer denso tanto drama y tanta prueba, pero la química entre Booth y Brennan y los puntazos del resto del equipo consiguen aportar un tono de comicidad que se agradece (lo que también se agradecería es que la trama avanzase un poco, un poquitito al menos, por favor… que está muy estancado ya todo).

Mentes Criminales, versión renovada

La “rarita” del grupo es Mentes Criminales: con algunos capítulos que llegan a los 20 millones de espectadores es uno de los buques insignia de la CBS y supo salvar muy bien la marcha de dos de sus actores, especialmente Mandy Patinkin (a.k.a el líder de los “aparecidos” en Tan muertos como yo, su trabajo televisivo más reciente pre – Mentes Criminales) como Jason Gideon, el sabio supervisor del grupo de criminólogos que fue sustituido por el, a mi modo de ver, más carismático y tranquilizador Joe Mantegna como David Rossi. Lo que la hace especial es, aparte de la dureza de algunos de sus episodios (uno de ellos recuerda sospechosamente a las películas de Saw), el hecho de que para hallar al asesino no necesitan ADN ni huellas dactilares: ellos analizan la conducta del criminal para dar con él a través de su perfil psicológico. La pega: le pasa como a Agatha Christie, que empieza  a repetirse.

Y tras este breve pero intenso repaso por la historia de las series policíacas he llegado a la conclusión de que tengo que ver más telenovelas si no quiero empezar a mirar a la gente con cara de sospecha cuando vaya por la calle.

Estel

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