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Recuerda… (y, de paso, rellena)

08/03/2010

El flashback, o vuelta al pasado, es un recurso vital para algunas series de televisión, que basan en este recurso la construcción de los personajes, como es el caso de Perdidos, especialmente en sus dos primeras temporadas.

El pequeño Ben a su llegada a la isla

Hiro con el héroe de su infancia, Takezo Kensei

Hay que tener cuidado con no confundir flashback con salto en el tiempo, recurso que, en las series de ciencia ficción, puede ser muy importante a la hora de articular alguna trama en concreto (como ocurre, por ejemplo, en Héroes cuando Hiro conoce a Takezo Kensei). La diferencia es fundamental: tenemos a un personaje que, en su propio presente, viaja al pasado (al propio o al de otros) y, podríamos considerar que, en base a las normas clásicas de la ciencia ficción, por su sola presencia en un tiempo que no le corresponde ya está cambiando el pasado (con unas consecuencias que pueden ser desastrosas, como bien aprendimos con Regreso al Futuro). Este recurso es utilizado en muchas series, como en el caso de Embrujadas.

Como vemos, a veces estos recursos son muy importantes en la trama. Sin embargo, hay otras series en las que esto no es así. Lo hemos visto muchas veces: cualquier mínima excusa vale para enseñarnos cómo eran los protagonistas en otra época. Y si no tienen una razón de ser tan importante… ¿por qué existen, entonces? Pues porque, amigos, las temporadas de muchas series tienen más de 20 capítulos… y hay que llenarlos. Y, por si fuera poco motivo, al ser capítulos especiales y curiosos, son buenos reclamos para la audiencia. En los últimos años, hemos visto algunos ejemplos destacados.

Los tres flashback de Anatomía de Grey

El ejemplo más reciente lo vimos hace poco en Anatomía de Grey, basado al parecer en la lógica de ¿quieres caldo? Pues toma tres tazas. Tres flashbacks en un capítulo. El más reciente: Callie y Álex resolviendo un caso que, curiosamente, empieza en una época que nosotros ya habíamos “vivido”, ya que se corresponde en el tiempo con la primera temporada de la serie. Fácil para los creadores, ya que apenas había cambios físicos. Un detalle pelín cutre para nuestro gusto: nombrar a George, ya que estaba en la serie en ese momento, cuando, por supuesto, no podía salir, debido a la marcha de T.R Knight de la serie. Pasa a menudo. Canutas las pasaban en Embrujadas para justificar (malamente) que Shannen Doherty no saliese nunca en sus visitas al pasado después de irse. Segundo: Bailey con trencitas, para que aprendamos que tampoco para la nazi su etapa de interna fue un camino de rosas. Y el último, el más currado: los inicios en el hospital de Ellis Grey y del jefe, Richard. El hospital está diferente, se trata el tema del SIDA… Y, claro está, los actores son otros: J. August Richards (Charles Gunn en Angel) y Sarah Paulson (Harriet Hayes en Studio 60, muy querida por Pilar). Y el momento más tierno, la aparición de la pequeña Meredith con su Anatomy Jane. Además, encaja muy bien en esta clasificación, ya que no tenía mayor motivación que unas charlas que se sacan de la manga.

Little Meredith

Chris Brochu, el joven mentalista

En The Mentalist, después de que a Jane le golpease una pelota de beisbol (este desencadenante es aún mejor, ¿eh?) pudimos ver cómo se convirtió en mentalista. El capítulo se adentraba también en la relación del protagonista con su padre, pero realmente no aportaba demasiado a la trama general de la serie. De nuevo, flashback “de relleno”. Para encarnar al guapo Patrick en su juventud, escogieron al actor Chris Brochu.

Uno de los flashbacks más trabajados que he visto lo encontrábamos hace tiempo en Mujeres Desesperadas. Aunque esta vez sí que tenía un desencadenante algo más importante (al fin y al cabo, era la season finale de la segunda temporada): aportar algunos datos clave sobre los Applewhite (para nuestro gusto, el peor misterio de toda la serie). Pero el caso es que el capítulo nos permitió conocer a las Desesperadas cuando llegaron al barrio: Susan igual de torpe, pero con flequillo; (para aparecer más tarde con una especie de cardado) Bree igual de… Bree; Lynette con una melena importante y enfadada porque va a tener gemelos en lugar de un solo hijo (no sabía la horda que se le venía encima) y Gabrielle igual de look pero “descubriendo” a John Rowland. También andaban por ahí los pequeños Andrew, Danielle, Julie y Zach (interpretado, curiosamente, por Tanner Maguire, quien también ha sido el pequeño Barney en flashbacks de Cómo Conocí a Vuestra Madre). Y todo articulado por el personaje de Mary Alice (que había que aprovechar que Brenda Strong estaba, por una vez, “de cuerpo presente”, y no sólo su voz).

Las desesperadas en sus "tiempos mozos"

En el otro extremo, entre los flashbacks menos destacados tenemos el que en Ugly Betty justificaba la presencia de Lindsay Lohan en varios capítulos, interpretando a una antigua enemiga de Betty en el instituto. Pero la verdad es que ni con un flashback era posible justificar semejante actuación. Además, dada la habitual caracterización de Betty, el cambio no supuso sorpresa ninguna…

Ross y Chandler, futuras estrellas de la canción

Y si hablamos de flashbacks, no podemos olvidar las maravillas que de vez en cuando nos ofrecía Friends: los tiempos en que Ross, Rachel, Monica y Chandler iban al instituto y lucían ridículos peinados, siempre acompañados por los impagables padres de los Geller (Elliot Gould y Christina Pickles). Aunque lo más llamativo era el cambio de aspecto de los protagonistas (con la obesidad de Monica y las misteriosas transformaciones de la nariz de Rachel), lo mejor de todo era ver lo “cool” que se creían. Así, vimos los orígenes del cuelgue de Ross por Rachel y la ocasión en que Monica le cortó (accidentalmente) un dedo del pie a Chandler intentando vengarse porque el año anterior la había insultado.

Por otra parte, en True Blood, hemos visto en forma de flashback los pasados mortales de Eric – que era una especie de guerrero vikingo – y de Bill (de éste también sus andanzas como vampiro). Especialmente notable es la escena en la que está cantando Hard-Hearted Hannah mientras toca el piano en el Chicago de los felices años 20.

La joven y nerdy Liz

A veces, en algunas series es costumbre incluir a veces algún breve flashback. Por ejemplo, a Tina Fey le encanta ponernos en 30 rock pequeños flashes de la juventud de Liz Lemon, para que veamos lo “friki” que era en su juventud.

Una de las formas más curiosas de incorporar un flashback es la que se empleó en House, en el celebradísimo capítulo “Three Stories”, en el que finalmente se descubre que los pacientes de los que habla House… son él mismo, unos años atrás. En este capítulo descubrimos  el origen de su dolencia, y algunas cosas más sobre su relación con Cuddy y con Stella, las “responsables” de la decisión de savarle la vida a cambio de perder un músculo de su pierna. Realmente se trata de uno de los grandes capítulos de House, por el juego que supone contar las tres historias que resultan ser “versiones” de su propia experiencia, y sobre todo porque empieza a explicar de algún modo por qué House es como es (alguno dirá que la presencia de Carmen Electra en el capítulo es un aliciente, nosotras no seremos quienes lo discutamos).

En las series de animación también encontramos casos. Son muy numerosas las veces en que en Los Simpson han hecho vueltas al pasado en las que hemos visto las infancias de Bart, Lisa y Maggie o el noviazgo de Homer y Marge. Y en una más nueva, pero genial, Phineas y Ferb, hay una canción entera contada a través de este recurso (vale, no es el mejor ejemplo, pero estando Pilar en el blog, no podía pasar un día más sin poner algo de esta gran serie)

Hay muchísimos ejemplos, pero esto ya se nos va de madre, ¿qué pensáis vosotros? ¿Qué os parecieron éstos? ¿Recordais alguno más en especial?

Mírame, yo soy “la otra”…

27/02/2010

Popularmente, la denominación de “la otra” suele aplicarse a una persona que se interpone en una relación de pareja. Sin embargo, en las series, “la otra” o “el otro” pueden llegar a ser los que en ese momento están en una relación con la persona, si se están interponiendo en “la pareja” de la serie. Por ejemplo, si en Mujeres Desesperadas Susan Mayer empieza a salir con Ian (el personaje interpretado por Dougray Scott, que tenía a su mujer en coma), él se convierte automáticamente en “el otro”, porque “la pareja” es la compuesta por Mike y Susan.

Sin embargo, en ocasiones hay “otros” que también te gustan e incluso pueden hacerte dudar sobre con quién quieres que se quede el protagonista. En concreto, hay una actriz cuyos dos últimos papeles más importantes me han hecho plantearme esto. Ella es Lauren Stamile. Puede que su nombre no os suene mucho, ya que ha hecho poco más que típicos personajes episódicos, pero quizás al oír “Enfermera Rose” sí que os vengan imágenes a la mente. Ahora, tras su paso por el Seattle Grace, Rose ha pasado de enfermera interpuesta entre Derek y Meredith a profesora que impide que evolucione la relación entre Jeff y Britta en Community. Y, sin embargo, a mí me parece que son dos papeles de corte muy diferente.

Derek y la enfermera Rose

Meredith y Derek eran una pareja ya consolidada, en una serie además que se toma mucho más en serio a sí misma. Y, por eso, Rose era la amenaza que, unida a las múltiples manías e inseguridades de Meredith, podría provocar que la pareja protagonista de la serie se disolviese definitivamente.

Jeff y la profesora Slater confesando su relación al resto en Community

Sin embargo, el personaje de la profesora Slater está construido de una forma distinta. A pesar de la pena que nos puede dar Britta a los fans de la pareja, sabemos que Slater es un personaje necesario, que está contribuyendo a cambiar el carácter de Jeff. Además, y lo más importante, no parece que toda su vida dependa de él, sino que es una mujer independiente y segura de sí misma, con un papel, además, gracioso, que no molesta en la serie. Vale, quieres que Jeff la deje y empiece a salir de una vez con Britta, pero mientras tanto ni Slater se comporta como una arpía, ni Britta como una pobrecilla desvalida que no puede hacer nada sin él. De hecho, ahora los protagonistas parecen ser más amigos que nunca. Y esto es porque, por suerte, Community está por encima de las historias de amor de sus personajes.

Glee nos presenta a dos "otras" bastante diferentes

Y éstos no son, ni mucho menos, los únicos casos de “otros” buenos y malos. En Glee, por ejemplo, tenemos a la “malísima Terri”, presentada como una arpía mentirosa y manipuladora que impide que Will pueda estar con la “buenísima Emma”, inocente y bondadosa hasta decir basta (vale, quizás está un poco simplificado pero en esencia es así). Y, sin embargo, la “otra otra” ha conseguido evolucionar de una forma un poco más compleja: Quinn Fabray empezó siendo también una figura negativa, tan parecida a Terri que era llamativo. Y, sin embargo, ha acabado consiguiendo poco a poco que, a pesar de todo, le cojamos cariño y no deseemos que le vaya mal. Es una “otra buena”.

Lost: todas las combinaciones son posibles

Y luego está el cuadrángulo de Lost, donde, como bien apuntó nuestra serieadicta aragonesa, nunca se sabe quiénes son The Others.

Y vosotros, ¿qué pensáis? ¿quiénes son los mejores y peores “otros” de las series que hayáis visto o estéis viendo?

Lostizando a House MD

25/02/2010

¡Atención! Esto no significa que nos hayan cambiado a Jack por Greg (que bien podrían), ni que House y su equipo se hayan ido a una isla misteriosa donde Jacob perdió el mechero. Muchos de vosotros, nada más leer el titular, os habréis dado cuenta a qué me estoy refiriendo realmente.

House in the jungle

Tras las apariciones en las primeras temporadas de Nestor Carbonell, alias Richard Alpert, como familiar de un paciente diagnosticado por el House team y de Elisabeth ”Juliet”  Mitchell como la famosa monja del DIU (por favor, con ese pelucón no era la misma persona),  ahora toca el turno  a una actriz que interpretó a uno de los personajes de Lost que más misterio generó tras desaparecer del show de la ABC por trincarle más de la cuenta a la botella: sin duda, estoy hablando de Cynthia Watros.

Hace unas semanas me pilló un poco de sorpresa el anuncio del fichaje de la actriz para varios capítulos (ahora los productores y David Shore, creador de House, afirman que puede que se quede más de lo previsto). Sorprendida, no por si Watros va a dar la talla o si va a tener feeling con Robert Sean Leonard, algo en lo que confío plenamente, sino por el maltrato que reciben los personajes secundarios, mérito al que hay que atribuírselo desde los inicios a los guionistas. La señorita MacGuffin hablaba muy acertadamente hace unos días de la grandiosidad de la pareja House-Wilson, de la calidad cómica que se está explotando últimamente en esta serie deshinchada y de lo poco aprovechada que ha estado Cuddy. La excepción la encontramos, por supuesto, en la jefa de los tacones altos y minifarrrrdas imposibles y en el inseparable Watson que han gozado esta temporada de sus 40 minutos de gloria en capítulos notables.

El problema que veo a House MD, así con todas las letras, es que me entretiene gracias a grandes diálogos, pero me aburre por su estructura demasiado repetitiva (ojo: no sufro adicción a la Vicodina pero sí a las series procedimentales, así que me quejo de vicio). Shore y su plebe hacen buenos capítulos de vez en cuando (“La cabeza de House” o el inicio de esta temporada) e introducen buenos personajes como Stacy, que al final no gustó tanto entre la audiencia posiblemente porque añadía demasiado azúcar amoroso al protagonista.

¿Pero, tras la presentación de personajes qué pasa? Nada. Todo se para y no se desarrolla adecuadamente. El ejemplo más actual lo tenemos en la figura de Lucas (Michael Weston). El detective que entró al show con aires de poder conseguir un spin off y que, tras unos capítulos interesantes y divertidos, desapareció. Pero no dijo adiós, porque esta temporada ha tenido su re-entrada triunfal como novio-mono de feria de Cuddy, la pobre mujer estaba a falta de cariño tras rechazar y amar a House a partes iguales. El caso es que Lucas era un personaje que no me creaba rechazo inicialmente, pero, personalmente, ahora se me hace insoportable. Y de añadido, no veo química alguna con la jefa del Princeton Plainsboro, más centrada en su carrera como madre y alejada de House para no desgastar la atracción clásica de estos dos: pero por el momento, porque veremos qué pasa al final de temporada…

Espero entonces que la entrada de Watros como la primera ex mujer de Wilson, que será la doctora Sam Carr, sea para bien y para aportar algo de verdad en esta serie que echa y vuelve a traer a la inocente Cameron (Jennifer Morrison) como si fuera un simple despojo humano. Wilson merece recuperarse tras la marcha de Amber, grandioso personaje que seguro que los guionistas tratarán de traer de nuevo (tomando ahora el cuerpo de otro personaje como si fuera el AntiJacob). Saben que se equivocaron con este secundario, así que castigo merecido para ellos.

No me entretengo más, que para ser mi primera entrada, me ha quedado más larga que Guerra y Paz.  Aquí os dejo la primera imagen de la parejita de turno. Que House nos ampare.

¿Nueva pareja en House?